fbpx

 Meet Paula Leyes

SPANISH VERSION

Mi nombre es Paula Leyes, a los 9 años comencé a entrenar gimnasia acrobática. Rápidamente se convirtió en mi sueño llegar a un mundial, motivada por mis entrenadores e inspirada por los posters colgados de las paredes, de mundialistas y gimnastas olímpicos.

Entrene casi todos los días desde los 9 hasta los 16 años, después de la escuela, después del club, después de reuniones con amigas, no me perdía ni un entrenamiento.

Hasta que hubo un año, a mis 16, que comencé con problemas alimenticios, entrenaba demasiado y tenía muchas actividades para lo poco que me alimentaba, no comía lo suficiente, estaba muy por debajo de mi peso recomendado.

Y un día, ante un mal movimiento, uno de mis discos intervertebrales se pinchó, derramando su líquido sinovial, haciendo que dos de mis vértebras queden pinzadas entre sí.

Amanecí al día siguiente sin poder si quiera enderezarme, no me podía parar. Llame a gritos a mi papa, que me cargó y me llevo al hospital. Allí me hicieron tres resonancias magnéticas. Luego comenzaron las terapias de kinesiología, pero no era suficiente. Me recomendaron hacer RPG, una terapia privada, personalizada, con una especialista.

Tuve que hacer esas terapias por un año. Claramente, sin poder entrenar, solo pude comenzar a hacer bicicleta y algunos días nadar. El dolor era constante, intenso, y mi tristeza por tener que abandonar un sueño también.

Comencé a recuperarme, ya podía pararme derecha pero no me podía híperextender. Sabía que mi carrera como gimnasta había terminado. Y ya con 16/17 años, estaba muy grande como para comenzar otro deporte e intentar llegar a ser profesional.

Pensé que nunca más iba a poder competir, hasta que a los 22 años fui a mi primera clase de CrossFit. Tres semanas después, a un equipo les faltaba una mujer para una competencia, y me pidieron si por favor podía ir y competir con ellos. Yo aún no sabía ni los nombres de los movimientos, pero aún así fui.

La sensación de volver a competir fue inexplicable. Me volvió el alma al cuerpo, me devolvió la ilusión. Y a partir de ahí fue que comencé a entrenar duro y prepararme para todas las competencias que podía. Recuerdo hasta haber llorado porque no podía hacer GHD sit ups, aún no podía arquearme. Pero todos los días iba e intentaba estirarme un poco más hasta que lo logré!! Y ni hablar del día que pude hacerlo con un medball!

La verdad es que en aquel momento nunca pensé poder hacer lo que hago hoy en día con mi espalda en las condiciones en que la tengo. Pero para el que realmente lo desea siempre se abre el camino y se encuentra la manera de salir adelante. Lo importante es nunca rendirse y siempre mantener la fe, la esperanza y nunca pero nunca, darse por vencido. La lucha sigue!!

ENGLISH VERSION

My name is Paula Leyes, at the age of 9 I started training acrobatic gymnastics. It quickly became my dream to reach a World Cup, motivated by my coaches and inspired by the posters hanging on the walls, of World Cup players and Olympic gymnasts.

I trained almost every day from 9 to 16 years old, after school, after club, after meeting with friends, I didn’t miss a single workout.

Until there was a year, at 16, that I started with eating problems, I trained too much and had many activities for what little I was eating, I did not eat enough, I was far below my recommended weight.

And one day, in the face of a bad movement, one of my intervertebral discs was punctured, spilling its synovial fluid, causing two of my vertebrae to be pinched together.

I woke up the next day without being able to even straighten up, I couldn’t stop. I yelled for my dad, who picked me up and took me to the hospital. I had three MRI scans there. Then the kinesiology therapies began, but it was not enough. They recommended me to do RPG, a private, personalized therapy, with a specialist.

I had to do those therapies for a year. Clearly, without being able to train, I was only able to start cycling and some days swimming. The pain was constant, intense, and my sadness at having to abandon a dream as well.

I started to recover, I could stand up straight but I could not hyperextend. I knew that my career as a gymnast was over. And already at 16/17 years old, I was too old to start another sport and try to become a professional.

I thought I was never going to be able to compete again, until I went to my first CrossFit class at age 22. Three weeks later, a team was missing a woman for a competition, and they asked me if I could please go and compete with them. I still didn’t even know the names of the movements, but I still went.

The feeling of racing again was inexplicable. My soul returned to my body, it gave me back the illusion. And from there it was that I began to train hard and prepare for all the competitions that I could. I remember even crying because I couldn’t do GHD sit ups, I still couldn’t arch. But every day I would go and try to stretch a little more until I did it !! And not to mention the day I could do it with a medball!

The truth is that at that time I never thought I could do what I do today with my back in the condition that I have it. But for those who really want it, the way is always open and a way forward is found. The important thing is to never give up and always keep faith, hope and never, never give up. The fighting continues!!

Leave a Reply